Mi doble cuántica no está para gaitas

Amiga Cuántica: ¿Conoces la teoría del doble?

-No, pero me gusta bastante la del cuarto y mitad

-Antes de dormir le planteas a tu “otro yo” una cuestión que te preocupe. Durante la noche tu doble viaja al futuro, ve los resultados posibles de cada acción y por la mañana regresa con la mejor respuesta a cada problema. Solo una pregunta cada noche. Y resultados al cabo de 40 días.

-¿Y cúanto cobra?

-Es gratis, pero como todo en la vida tiene su trampa: a lo mejor las soluciones destrozan todas las mentiras a las que estás acostumbrada

-Umm, esto me suena a los chistes del genio de la lámpara (el de la mala follá)

-Justo eso


 

Soy escéptica a tope, pero entendedme: no pude resistirme a pedir ayuda a una doble nocturna (y alevosa). La imaginaba corriendo la maratón hacia el futuro en microsegundos y me llenaba de emoción. Además, la vida está llena de tantos asuntos que merecerían un final feliz que se me hacían largos los días esperando a la noche y sus resoluciones mágicas.

Y algo debe de haber, porque “consultar las cosas con la almohada” pertenece a la sabiduría ancestral humana (aunque las gentes de la antigüedad consultaban las cosas con su piedra de dormir: a saber cuáles serían aquellas pétreas respuestas) Sé que muchas mentes científicas se levantan de la siesta diciendo EUREKA, o despiertan al barrio a las 4 de la mañana cuando les llega la iluminación. Estas personas están entrenadas y sus dobles son campeonas olímpicas del maximaratón nocturno. No es mi caso.

Mi doble resultó un poco errática. Los primeros días me contestaba lo primero que se le pasaba por la cabeza cuántica. Me lanzaba sueños crípticos que quién fuera Dalí para pintarlos. Había noches tan agitadas y revueltas que terminaba durmiendo con la cabeza en los pies. Y al final, creo que estaba tan harta de mis preguntas o tan cansada de correr y correr, que le dio por mostrarme sólo los caminos más radicales. ¿No querías atajos, no querías respuestas? pues a joderse.

Ahora, en vista de los resultados, he decidido replantearme la estrategia y sólo le pregunto cosas inocuas y muy de tarde en tarde. A punto estuve de cometer un error garrafal y consultarle acerca del menú para la cena de Nochebuena. Por suerte me contuve a tiempo, si no ahora sería vegana.

Es probable que mis pasos me conduzcan por la senda del veganismo, pero déjame primero terminar ese pata negra que ha venido a visitarnos por Navidad. Cuántica, me has dejado seca: no me sabotees también la comida.

Y a veces me da por pensar: ¿será que era mejor no saber el futuro?

 

Yes – Astral traveller

Joaquín Sabina – Con la frente marchita

 

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